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-¿Qué le ponemos?
-Que es la mejor mamá del mundo y que la quiero mucho y que quiero que hoy me traiga un regalito de Nogoyá.
-Feli, ¿tu mamá plancha?
-Sí. Pero no plancha mucho.
Mami, te amo porque sos una buena mamá, súper.
Había una vez (y hay ahora) una niña hermosa llamada Felicitas, que con inmensa sabiduría, ternura y risas, me enseñó que la vida es bella y el mundo es hermoso, y me llevó de la mano hacia la luz, con destino a la felicidad.