El otro día Felicitas me preguntó:
-¿De dónde viene la voz?
Y luego:
-¿De dónde viene la luz de los ojos?
Yo le contesté:
-La voz viene de una cajita de música que hay en la garganta.
La luz de mis ojos viene de vos, porque vos sos la niña de mis ojos.

