Había una vez (y hay ahora) una niña hermosa llamada Felicitas, que con inmensa sabiduría, ternura y risas, me enseñó que la vida es bella y el mundo es hermoso, y me llevó de la mano hacia la luz, con destino a la felicidad.
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El otro día Felicitas me preguntó: -¿De dónde viene la voz? Y luego: -¿De dónde viene la luz de los ojos? Yo le contesté: -La voz vie...
Gracias Feli!! yo también creo en vos mi pequeña hadita del color de la felicidad.
ResponderEliminarGaby.. también creo en vos.. Besos, las quiero hasta más allá de todas las dimensiones!!